Las ventajas del voto electrónico.
Por Francisco Cabrera. Ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires. En 1869, Thomas Edison patentó una muy básica ‘máquina de votar’ electromecánica.
Fue su única invención que fracasó, ya que nadie quiso usarla. ¿Un mecanismo defectuoso? Nada de eso: la máquina era muy exacta y vedaba las manipulaciones o fraudes que se hacían con las papeletas electorales. Por esta razón, el invento de Edison no tuvo el éxito que alcanzó su lámpara eléctrica o la grabación sonora.
Hoy, en la era de las computadoras e Internet, todavía hay escépticos sobre las ventajas del voto electrónico. Es lógico que existan quienes se opongan al sistema porque conocen los mil y un trucos del comité para manipular el voto a su favor.
El voto electrónico posibilitaría la eliminación o disminución sustancial de adulteraciones y condicionamientos de la voluntad popular.
La negativa del gobierno nacional a promover algo tan simple como una boleta de papel única, donde los votantes marquen con una X su candidato, revela su actitud en este sentido. Sin embargo, los argentinos en el exterior votan en las embajadas con este sistema, sin problemas.
Brasil nos ofrece un caso concreto acerca de este tipo de voto. Por dos razones, no se trata de un caso menor: 1) toda la votación presidencial de 2006 se hizo con este sistema (fue un 32% cuando se aplicó por primera vez, en 1996) y 2) es una de las mayores democracias mundiales, tanto en extensión territorial como en volumen: casi 130 millones de votantes, más del cuádruple del padrón argentino.
Económico, seguro y transparente
Las computadoras para el voto pueden costar -como en Brasil-unos 400 dólares cada una, tienen fuente autónoma de energía (no se ven afectadas por corte de electricidad) y se calcula que pueden bajar hasta la mitad el costo de una elección. Su software es cargado por la justicia electoral y constatado por representantes de los partidos políticos.
Los resultados pueden llegar al centro de cómputos de dos formas: se guardan en un diskette y están registrados por una clave criptográfica que sólo puede leerse en ese centro, o se envían electrónicamente -por la red telefónica u otras-también empleando el mismo sistema de seguridad.
El almacenamiento y transmisión de la información suscitan siempre inquietud acerca de una posible adulteración, pero cualquier experto en informática sabe que los datos encriptados correctamente, son imposibles de leer o adulterar sin dejar rastros por parte de terceros no autorizados.
A su vez, el sistema es sumamente rápido: en menos de tres horas en Brasil se conoció el resultado de las últimas elecciones, sin registrarse ninguna denuncia de fraude.
Hay muchos sistemas posibles de voto electrónico y hay países que los han implementado exitosamente pese a pronósticos agoreros -más teóricos que prácticos- acerca de que el sistema se vería perjudicado por confusión, interferencias o adulteraciones electrónicas.
Pero no se trata de una decisión técnica sino política. Una decisión que puede mejorar la transparencia e influir significativamente en nuestra democracia.
El voto electrónico es, más que una decisión, un principio republicano por excelencia.
Fuente: cronista.com
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