La postura de las familias que rechazan la nueva traza

La nueva traza de la ruta 51, que pondría fin al problema de los perió­dicos cortes por derrumbes, enfrenta un único problema: los vecinos de Río Blanco -son cuatro familias- presentaron un recurso de amparo ante la Justicia Federal para frenar el proyecto.

De acuerdo a la presenta­ ción que realizaron para impedir la reubicación de la ruta sobre el frente
de sus propiedades, los vecinos consideran que la nueva traza “no pre­servará las características y tranquilidad propias de la villa que disfrutan tanto los dueños de las casas como también los paseantes y turistas”.

A pesar de las modificaciones presentadas por la Dirección de Viali­dad Nacional para la construcción de la traza Campo Quijano – El Tu­nal -Chorrillos, de unos 30 kilóme­
tros en total, los veraneantes cuestionaron que “aunque las mejoras suponen una mejora para evitar el impacto visual y ambiental del acceso de la villa, mantendría el perjuicio de la Villa Río Blanco y tampoco solucionaría el conflicto con una finca ubicada en esas proximidades”.

No dispuestos ceder, los propieta­rios de estas onerosas viviendas de veraneo propusieron a Vialidad Nacional que la nueva traza siga sobre el margen derecho “sobre laderas firmes”, que se construyan dos badenes en vez de puentes, se hagan extensas defensas y finalmente una
megaestructura para un puente de bastante longitud sobre el cauce del Río Toro. De más está decir que el proyecto original no preveía obras de esa magnitud; y su costo era infinitamente menor.

Mientras la ubicación actual de la ruta sigue sumando víctimas por ac­cidentes, la arbitraria posición de este grupo de personas impide Mientras continúa el áspero debate si el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) libera o no los fondos para el proyecto a causa de esta arbitraria posición de un grupo de personas, las víctimas se siguen sumando en los accidentes sobre la ruta nacional.

También es complicada la situa­ción para las empresas que no pue­den utilizar este tramo hacia la Puna salteña y los puertos del norte chileno.

Desde hace años que se evita la zo­na por donde ahora va la traza de la ruta 51 para viajar a Chile: los arrieros y recuas de la primera mitad del siglo XX utilizaban el antiguo camino a Chile, pasando por el medio del caserío de Río Blanco, en la margen izquierda del Río Toro y luego seguían los bordes del ramal C-14 hasta una pequeña explanada casi frente a la pequeña Quebrada de La Escondida, a la altura del kilómetro 23, donde se produjo el último alud, y de allí retomaban el camino por la otra margen.

Fuente: Diario EL Tribuno

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