Defensa Civil de Salta previene sobre falsos capacitadores en emergencias causadas por sismos

A los capacitadores de la Subsecretaría de Defensa Civil de Salta les ha salido una seria competencia.

Así como el año pasado proliferaron los fumigadores truchos que ingresaban a los domicilios para rociar con agua los depósitos domésticos de chatarra, simulando ser agentes públicos en lucha contra el dengue, y lo hacían a cambio de un moderado emolumento, ahora la picaresca popular ha dado vida a los falsos capacitadores en materia de seguridad personal en caso de sismos.

Según Defensa Civil, estos pseudocapacitadores se presentan en las escuelas, seducen a los directores con su fluido discurso preventivo y cobran sus charlas a razón de un pesito por alumno.

Lo curioso es que Defensa Civil parece pensar que los directores de escuela (que se supone que son los más listos de la clase) son docentes ingenuos que se dejan enredar fácilmente por estos charlatanes, ya que dicen que “en muchos casos están desesperados en brindar capacitación a los alumnos, ante la eventualidad de que ocurran nuevos sismos”.

Es comprensible, pues si la mayoría de los alumnos estuviese afectado de cólera o fiebre amarilla, en vez de llamar a los médicos, estos directores tan poco entendidos y tan proclives a caer en trampas, en su desesperación, llamarían a curanderos, chamanes y expertos en empachos y culebrillas para solucionar el problema.

También es curioso que Defensa Civil no haya dicho claramente si, a pesar de que las charlas son de pago, los pseudocapacitadores son eficaces en la instrucción que proporcionan o no.

Tampoco se sabe si el precio de las charlas es abonado por los alumnos o por los directores, quienes, en su desesperación, están dispuestos a pagar cuatro pesos y no sólo uno por alumno.

Sigue diciendo Defensa Civil que los capacitadores truchos “no cuentan con la preparación ni las competencias para hacerlo”, pero a diferencia de los falsos fumigadores, de los que se ha demostrado que sólo tenían agua podrida en sus mochilas, no se sabe exactamente cuál es la preparación y las competencias de los pseudoexpertos en evacuación sísmica, ya que nadie, ni Defensa Civil, ni los directores de las escuelas, en su desesperación, les ha pedido credenciales o diplomas, ni los ha visto.

El responsable de formación de Defensa Civil de Salta dice que “los únicos aptos para capacitar sobre estos eventos naturales somos nosotros, que recibimos formación en el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (¡Hmmmm!), en la provincia de San Juan, y también personal de bomberos”.

Desde esta óptica, los arquitectos, los urbanistas, los ingenieros, los expertos en seguridad industrial, los médicos traumatólogos, los psicólogos sociales no tienen una sola palabra que decir en esta materia, ya que, a juicio de la Defensa Civil, aunque se hubiesen doctorado en Harvard o en la Universidad de Yokohama, no están preparados para manejar este tipo de situaciones, a menos, claro está, que hubiesen hecho un stage en el INPRES de San Juan.

Para despejar cualquier duda, el organismo público ha dicho que los profesionales aptos para brindar este tipo de instrucción son Noemí López, licenciada en Comunicaciones Sociales; Alejandra Torres y Alejandra Osinaga, profesoras de Geografía; Claudia Calapiña, estudiante de Higiene y Seguridad; y Ricardo Cáceres, profesor de Ciencias Políticas.

Sólo 5 personas con título habilitante para capacitar en seguridad a una población de 1.200.000 habitantes (que son las que residen en este valle de lágrimas sísmico) conforman un plantel un poco escaso.

Es de imaginar que al buen servicio que proporcionan las licenciadas en Geografía, Comunicaciones Sociales e Higiene, se une el buen hacer del experto en Ciencias Políticas, capacitado para relacionar los movimientos tectónicos con la teoría sistémica de David Easton o la teoría de los juegos de Von Neuman y Morgenstern, sin contar con que también pueden interesar a los alumnos de la escuelas de Salta los enfoques sismológicos democráticos, liberales, marxistas, absolutistas, autoritarios, nacionalistas o totalitarios.

Está bien que nuestra historia política sea una sucesión de tembladerales que muchas veces nos obligan a huir desesperadamente, pero a veces la Ciencia Política es un poco insuficiente para explicar a los niños pequeños hacia dónde disparar cuando las paredes flamean.

Fuente: iruya.com

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