¿Qué pasa Juventud?

El divino Tesoro. Las premisas de un club deportivo es la contención social. Más en estos tiempos, dónde la crítica ciudadana apunta señalando con su dedo justiciero a la inseguridad.

Analizas la sociedad en su conjunto y hay miles y miles de realidades en particular. Entre todas estas, se revela hoy la común queja social, el espacio importante de los padres que sufren la presencia de las adicciones en sus hijos. Debe ser una situación límite vivir en esas condiciones. Por un lado, las Familias que no encuentra todavía la presencia del Estado o no pudieron acceder a la contención en las Instituciones nuevas en el tratamiento Estatal. Pero, queda la esperanza de la reacción rápida de las políticas correctas a tomar en combatir sin descanso este flagelo martirizante de hombres y mujeres que ven caer a sus hijos en una vida quebrada.

Separar las calificaciones después del resultado sociológico, da por resultado fortalecer el sector de los niños. Programar con ellos, así no se nos va de las manos la situación y mirar al futuro. Como decía alguien en la historia política de nuestro país: “los únicos privilegiados son los niños”.

Entonces, ¿Qué pasa en Juventud Antoniana? Mira si se levanta Honorato Pistoia de la tumba y se entera lo que están haciendo con las inferiores de f’útbol. Le cobran para jugar a la pelota a los niños y el que no tiene, el entrenador de la octava, el que no paga, debe dejar el campo de entrenamiento. Para colmo de los colmos el changuito que llego en bicicleta o a pie, después de salir de la escuela, tiene que volverse desde frente el mercado COFRUTHOS, cabizbajo, avergonzado por la recriminación y todavía con hambre. Son buenos los pequeños crack con la de cuero. ¿Qué pasa “Pancho” Cornejo con las inferiores de Juventud? ¡Ojo”Pancho”! Honorato se va enojar y cuando él se enojaba, se subía la sotana marrón hasta la rodilla y los correteaba con la cuerda que siempre se ataba a la cintura. Que pedazo de nudo tenía el extremo de la cuerda. ¡Y duele mucho! Los Changuito son de familias humildes, “Pancho”. Si esto pasa hoy en Juventud, el Club de mis amores, no está cumpliendo su labor social y estamos hablando demás. No hay contención. ¡Dale, ponete las pilas! Y mira qué pasa, en las inferiores de Juventud Antoniana. Después, no nos quejemos. El que avisa no es traidor.

Fuente: Carta del Lector

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